Un poema desde la libertad
[Un amigo me acaba de enviar este poema de Camilo Blajaquis]
¿Es real esto que veo?
toda la madrugada esperé despertarme,
me pellizqué, me di un baño con agua fría y nada...
sigo acá.
¿Cómo se atreve el encierro a abandonarme así?
Libertad penal, pero hermosa libertad.
Libertad a medias pero resplandeciente libertad.
Estoy desacomodado, realmente me cuesta creer que la celda quedó atrás.
Lo más extraño de estas vírgenes sensaciones es que es la primera vez
que escribo en compañía de los árboles, abrazado a los rayos del sol
y con un recital de pájaros de fondo.
La ciudad me regala una mirada agria, casi sanguinaria,
pareciera que los edificios me vigilan.
Pero para quien se había olvidado su sabor
el aroma del asfalto produce
una sobredosis de alegría en mis arterias.
disculpen... necesito enjuagar mis ojos
El día llegó,
vuelvo a ser esclavo de la velocidad del mundo.
Camilo Blajaquis
(un hombre libre)