metodologías de la investigación
Hace unos días que me estoy topando con el tema de metodología de la investigación en bibliotecología y ciencia de la investigación y generalmente no me gusta lo que veo, oigo o leo. Mis colegas o futuros colegas por lo general no tienen demasiado interés en la metodología de su investigación. En principio sólo se trata de hacer la investigación porque es una obligación, sea para aprobar una materia, recibirse o mantener el cargo. Asi que en la mayoría de los casos la investigación no es interés o pasión de los bibliotecólogos, sino carga impuesta. Otro tanto lo parece aportar la currícula en la que las metodologías de la investigación generalmente se ven al final de la carrera, como medida preparatoria para el trabajo final. Entonces los estudiantes se pasan años haciendo trabajos de investigación para diversas asignaturas sin reflexión epistemológica alguna y el curso final de metodología o epistemología no les termina aportando más que algunas recetas.
Si ese es el segundo problema en la investigación en Bibliotecología y Ciencia de la Información, la aplicación de recetas sin demasiada reflexión. Pero sería sencillo echarle la responsabilidad a los estudiantes ya que la aplicación de recetas lamentablemente es el camino directo al éxito. Porque los docentes generalmente tampoco tienen demasiada idea sobre la discusión metodología y la crítica necesaria para desarrollar y aplicar metodologías con rigor. Si ellos se recibieron con la aplicación de una de las recetas tradicionales, ahora buscan en los trabajos que les toca dirigir o evaluar los indicios de la receta correctamente implementada: Construcción de un marco teórico, desarrollo de la investigación, conclusiones. Esto aunque el marco teórico después no se aplique, que no tenga relación alguna con la investigación y que las conclusiones incluyan disparates de personas que deberían saberlo mejor.
Dos ejemplos. Hace un tiempo atrás me tocó evaluar a varias proyectos de investigación bibliotecológicos. Todos tenían alguna falla metodológica, pero voy a describir sólo uno de ellos. Se trataba de un proyecto vinculado a la calidad de la catalogación. Un tema importante que merece ser estudiado y del cual esperamos una mejora continua en las herramientas que utilizamos los bibliotecarios. Pero la metodología propuesta tenía que ver principalmente con evaluar a registros bibliográficos según su corrección según las normas de catalogación. Dónde está el problema? Se equiparaba calidad con aplicación de las normas de catalogación. Es lógico que las agencias que deben evalúar a las bibliotecas acudan a indicadores de aplicación de normas ya que es una manera sencilla y sobre todo fácilmente aplicable para medir ... algo. Pero la calidad de la catalogación, ¿tiene que ver con la aplicación de las normas de catalogación? Sostengo que es posible hacer una catalogación correcta pero de pésima calidad y al revés, catalogar fuera de las normas y obtener un catálogo de calidad. La cuestión aquí es quién y como se fijan los estándares de catalogación.
Las normas de catalogación se crearon en una época en la que no se hablaba de calidad. Recogían prácticas existentes que se habían mostrado útiles para las demandas de materiales (principalmente libros) de los usuarios que acudían a las bibliotecas. Las normas de catalogación nacen como regla general en bibliotecas especializadas y en nuestras tradiciones catalográficas recién las angloamericanas en su segunda edición sostienen que son adecuadas para todo tipo de bibliotecas. Las mejoras se realizan según propuestas de bibliotecarios organizados en diferentes tipos de agrupaciones. Las necesidades reales de los usuarios sólo ingresan mediados por varias capas de bibliotecarios. No es de sorprender de que la catalogación prácticamente no ha cambiado mucho desde Panizzi y las Instrucciones prusianas. Hay algunas cuestiones que dieron algunas vueltas díscolas, tales como la autoría corporativa, pero en principio las bases son iguales y las revisiones se enfoquan en cuestiones ideológicas (si una entidad puede ser un autor), en ampliar la cobertura (materiales audiovisuales, digitales, etc.), en aplicar acuerdos internacionales (ISBD), etc.
Pero la calidad, ¿no la deben definir los usuarios? Si sostenemos que calidad en la catalogación es la aplicación de las normas estamos en camino directo a enredarnos y perdernos en discusiones bizantinas a la vez que perdemos toda relación con los destinatarios de la comunicación.
Por supuesto que la investigación se hizo tal cual como estaba planteada y ni la directora de la investigación ni el comité evaluador les llamó la atención este problema.
Segundo ejemplo. Un trabajo final de licenciatura con estructura de libro de metodología: introducción y presentación del problema, varios capítulos sobre aspectos históricos, legales y culturales de la problemática, el capítulo más importante en el que se construía un modelo de biblioteca y finalmente las conclusiones. El estudiante aprobó con nota máxima y realmente los capítulos principales estaban muy lindos, bien escritos y ordenados (había problemas menores de plagio, pero no fueron tenidos en cuenta por el tribunal). El problema real era que el capítulo que culminaba la investigación y presentaba un modelo de biblioteca no tenía relación alguna con los capitulos anteriores. No establecía relaciones algunas de los hilos que había comenzado a tejer sobre el encuadre legal, cultural e histórico en el modelo de biblioteca que proponía. Era un modelo bien estándar, con algunas imprecisiones, inseguridades y disparates sueltos (por ahi eran errores involuntarios ...), pero sin articulación alguna con el marco teórico tan cuidadosamente construido a lo largo de tres o cuatro capítulos. A nadie le llamó la atención. Tanto la directora del trabajo final como las dos terceras partes del tribunal no eran bibliotecólogos. Quizás sólo se fijaron en el marco teórico y -como no eran expertos en bibliotecas- no quisieron opinar sobre el capítulo principal, el de la biblioteca. ¿Pero qué le pasó a la bibliotecóloga que si estuvo en el tribunal? ¿Ignorancia? ¿Ineptitud? Quizás sólo un mal día ...
Quizás todos estos profesionales la tienen más clara y se dan cuenta que la investigación no es para saber más sobre el mundo real, sino que sirve para alcanzar una meta concreta, como obtener un diploma, poder presentar una ponencia o llenar un informe. Quizás solo se trata de hacer como si investigamos y todo bien. El problema es que de esta manera la bibliotecología no va a ningún lado y ningún lado en un mundo dominado por documentos digitales que no necesitan que un bibliotecario haga fichas sobre ellos, no es un lindo lugar.