Biblioteca

por Carlos Facciano

La consigna de este trabajo práctico es el de imaginar en que situación estará la biblioteca en el año 2050. Para poder realizarlo tuve que ponerme en situación de estar viviendo en esa época y para eso necesité recordar como era la biblioteca en el pasado, o sea, hoy.

Para poder organizar mis ideas dividí el mundo bibliotecario en tres, usuarios, profesional y biblioteca; y de esta manera justificar mi visión de futuro.

Quiero empezar a analizar al usuario haciendo una analogía, se dice en el mundo del fútbol que como el jugador no se gesta mas en el "potrero" vive el deporte de otra manera, ya no juega por amor sino por obligación, como si fuera un simple trabajo de oficina, a mi entender algo de esto pasa hoy con el usuario de una biblioteca.

A mi entender, la biblioteca popular es una especie de potrero o semillero de las bibliotecas escolares y académicas, si algo ahí se gesta mal seguramente eso repercutirá en el lector del futuro. Hoy la biblioteca popular se está desviando de a poco de los objetivos que tiene como tal. Algunas bibliotecas tienen la noble intención de sacar al niño de la calle y hasta incluso darle un plato de comida y eso hace que se esté perdiendo de vista el objetivo principal, el de promover la lectura y ser un nexo entre la cultura y el usuario. Lamentablemente la biblioteca no debería suplir las deficiencias de otras instituciones, es por eso que se corre alto riesgo de reemplazar las estanterías por heladera y los libros por comida.

Esto indefectiblemente afecta a la biblioteca escolar, el niño no usa a la institución como complemento de la escuela, solo como una obligación que debe cumplir debido a la tarea impuesta por la maestra.

Algo similar ocurre en las bibliotecas académicas, el usuario solo busca lo que necesita, dejó de lado el amor a la investigación, y el placer de la lectura.
Cuando este usuario llega a una biblioteca universitaria su primer contacto con la institución es con el bibliotecario referencista, y esto me lleva a mi segundo análisis.
¿Está hoy una biblioteca en capacidad de recibir a un nuevo usuario? Personalmente creo que no.
Como dije, el primer contacto es con un bibliotecario referencista, que a mi entender es una faceta en la vida profesional que se está perdiendo, y ahí tengo y tenemos que hacer un mea culpa ya que irónicamente en la actualidad tenemos todas las herramientas para brindarle al usuario toda la información que él precisa y tristemente no las sabemos usar, o no nos enseñan a usarlas.

¿Sirve estudiar una bibliografía de 1890?, en historia del libro, sí, en fuentes y servicios, no, es decir, se está enseñando el uso de herramientas obsoletas.
Este profesional es la cara de la institución, y cada libro que no se consigue es crédito que se pierde frente al usuario. Recordemos que el estudiante de hoy es el bibliotecario del mañana y el director del futuro.
¿La biblioteca es conciente de esto? En parte sí, y en muchas ocasiones es cómplice de la situación, hoy casi todas las bibliotecas académicas cuentan con pasantes de la facultad de bibliotecología, pero también con pasantes internos de la misma facultad, a estos estudiantes se les enseña solo a guardar libros, justamente, lo más alejado a la realidad profesional y a la imagen que durante años tratamos de cambiar.

Sin ánimo de desviar el tema vuelvo al objetivo del ensayo, ¿Cómo me imagino a la biblioteca en el año 2050? En este momento al futuro no me lo imagino con rayos láser, viajes en el espacio, autos volando, bibliotecas robotizadas o cintas mecánicas que alcancen el libro al usuario, esto por lo menos, en Argentina no. En el año 2050 me imagino a la biblioteca atendida por contratados mediante el régimen de plan trabajar o por algún invento social ideado por el gobierno, ya la profesión del bibliotecario será una carrera en extinción, se verá al usuario como un consumidor final dejando de lado la oportunidad de brindar un servicio tan elemental como cualquier otro, seguirá la eterna lucha interna para decidir que software de gestión se debe contratar, por lo que cada vez más los usuarios optaran por las grandes bibliotecas patrocinadas por empresas.

Porque en el año 2050 el mejor negocio será proveer conocimientos, nada dará mejor imagen que una biblioteca equipada con lo más avanzado en tecnología y con lo último en educación, siempre que se acepte que tengas sponsors en los box de estudio o que al lado de la sala de lectura funcione un McDonal's…

A pesar que la tecnología avanzara a pasos agigantados el fin del libro en formato papel no será por el crecimiento de las bibliotecas virtuales y digitales, el mayor enemigo del libro será la naturaleza y la escasez de recursos naturales para producir papel, los pocos libros que se editen serán de un valor altísimo, por lo que las ediciones en audio-book serán lo mas común en una biblioteca.

Los pocos libros que se impriman vendrán con las fichas catalográficas impresas en códigos de barras, así que la función de procesos técnicos la hará cualquier data entry.
Las bibliotecas populares tendrán anexadas comedores comunitarios, estarán manejados por políticos que usaran a estas instituciones para mejorar sus imágenes en sus campañas políticas. En el caso de las bibliotecas escolares su papel será más preponderante debido a los pocos recursos de los alumnos para comprar los manuales de estudios, de esta manera pasará a ser una herramienta aun más valiosa de lo que es hoy, estas bibliotecas se mantendrán con el dinero aportado por las grandes editoriales de libros escolares, siempre que se utilicen sus títulos como primer opción para ofrecer al alumno.

Seguramente todo esto parecerá demasiado apocalíptico, pero es indudable que los errores que hoy cometen los gobiernos, las bibliotecas, la escuela de bibliotecología y el profesional en algún momento traerán aparejados graves perjuicios y que la única manera de cambiar será la de barajar y dar de nuevo intentando enderezar un futuro que se divisa muy oscuro.

Quiero aclarar que hoy mi visión es basada en mis conocimientos de la actualidad, mi visión cambió desde el año pasado a este, y espero que así sea con el que viene.

Por suerte al estar trabajando en una biblioteca de a poco voy empapándome de lo bueno y malo de mi profesión y creo que estamos en el momento justo para que todo lo que ideó mi imaginación  sea solo una mala película de ciencia ficción.